> El número de periódicos muertos o heridos aumenta semana tras semana. *Son
> ya 120 los diarios que han echado el cierre desde enero de 2008* y 21.000
> los periodistas despedidos en otros 67. *La última víctima ilustre, el
> 'Seattle Post-Intelligencer'*, ha dejado un vacío histórico en los
> quioscos. La soga amenaza ahora al 'San Francisco Chronicle', al 'Boston
> Globe' o al 'Atlanta Journal-Constitution', estrangulados por pérdidas de un
> millón de dólares semanales.
> La agonía del 'Chronicle' –que podría dejar a San Francisco como la primera
> gran ciudad norteamericana sin un periódico– ha disparado las alarmas en
> Washington. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha
> decidido tomar cartas en el asunto y ha pedido al fiscal general, Eric
> Holder, que relaje las leyes 'antitrust' para poder salvar a su querido
> periódico.
> El senador demócrata Benjamin Cardin ha ido incluso más allá y ha puesto en
> marcha una iniciativa legislativa –la Ley de Revitalización de los
> Periódicos– para lanzar un balón de oxígeno a los maltrechos diarios
> locales, que tendrían la opción de convertirse en "organizaciones sin ánimo
> de lucro" y acogerse a notorias exenciones fiscales.
> De momento, nadie se ha atrevido a hablar de un "plan de rescate"
> comparable al de la industria automovilística, pero el debate político se
> está encauzando hacia la premisa que defienden John Nichols y Robert
> McChesney, autores de un libro que está dando mucho que hablar antes incluso
> de su publicación: 'Salvar el periodismo: el alma de la democracia'.